Adiós maestro:
Esa tarde, antes del encuentro, el cielo nuevamente inundó el paisaje como en mis visiones: agua… incertidumbre en medio de lugares extraños… curiosidad por el devenir y un incontrolable deseo de comprender la escena. La lluvia torrencial y la espera nos acompañan. La escalera que lleva al cielo es un río urbano que corre con fuerza entre las escalas pavimentadas de una montaña poblada de marginalidad, de pobreza, de desigualdad.
Arriba está el cielo, y en ella la esperanza. El Colegio Naciones Unidas de Ciudad Bolívar se aferra a la tierra para no rodarse por la ladera de la montaña. Es aquí donde uno se pregunta por el verdadero significado de la escuela, pues en estos lugares pareciera no ser un lugar evangelizador de conocimientos sino el espacio donde se siembra un futuro más prometedor que aplaque la miseria a la que acostumbramos a los ojos, al cuerpo. Reivindico aquí lo prometedor como el afecto y la esperanza, pues en la espera vemos que se siembran plantas medicinales en dos pequeñas huertas que surcan los niños de preescolar y primaria. Se siembran buenos consejos en las paredes y se promueve la danza.
Esta es una visita oficial que le hacemos al rector del Colegio para contagiarlo de un proyecto que pretende aportar una comprensión práctica del lenguaje informático involucrando a padres, madres, estudiantes y docentes del Colegio. Fabiola y yo esperamos encontrar al Rector en su colegio, luego de infructuosos intentos por contactarlo con anterioridad para una cita. 19 de Abril de 2007… la espera.
Una hora y media después el portero nos dice con seguridad que el Rector no ha llegado. Vestidas de desesperanza y un poco de molestia damos siete pasos más y nos informa la Secretaria que nuestra espera ha terminado, el Rector ha llegado y nos espera arriba, en su oficina. Dejamos las sombrillas mojadas cerca a la puerta y con un apretón de manos iniciamos nuestra charla.
El proyecto fue recibido con mucha alegría por él, entre penas y vergüenzas habituales para nosotras en estas lides, escuchamos sobre lo obsoleto de la infraestructura de computadores en su única sala de informática: “tenemos 13 computadores y solo sirven 3”, escuchamos esto e inmediatamente las miradas de Fabiola y yo se clavan en el piso mientras buscamos palabras para salvar el momento. Con los dedos comenzamos a hacer cálculos sobre cuántos computadores buenos tendrá el Colegio una vez llegue la dotación del proyecto: …tenemos 3, más 9 del proyecto…estaríamos hablando de 12…y mientras eufóricos lo calculamos ingresa un profesor informando que acaban de llegar unas personas de la Secretaría a traer unos computadores que van a instalar. Miradas de sorpresa se cruzan entre nosotros por la coincidencia y él Rector le da el ingreso a la escena a estos nuevos personajes. Ellos son mensajeros que preguntan por el lugar dónde van a instalar 5 nuevos computadores que envía la SED al Colegio. En este momento aparecen nuevamente los dedos para calcular cuántos equipos tendremos cuando lleguen, llevábamos 12, ahora 5…. ¡son 17! podemos comenzar con éxito el proceso de formación que convoca a los padres, estudiantes los sábados y a los maestros en contra-jornada. Así salimos de aquí, con una gran euforia contagiosa por la coincidencia y la felicidad del rector porque fue su Colegio elegido para ejecutar el proyecto. Todos con una sonrisa amplia apretamos nuestras manos hasta un próximo encuentro.
Empacamos nuestras felicidades en la maleta y salimos del lugar. Ya había escampado y en el portón esperaban varios niños emocionados el ingreso a su clase de danza. Un hasta luego al celador y continuamos nuestro camino.
Al día siguiente, al regreso a la oficina, nos enteramos que dos horas después de nuestra feliz salida del Colegio, José Jaime Rojas, el Rector, había sido asesinado por un estudiante de 16 años del Colegio porque lo regaño luego de sorprenderlo robando algún dinero en Rectoría. Dice la prensa que al Rector lo llamaban “el papá de todos” y era un activista del diálogo, la convivencia y la honestidad.
Hoy sigue lloviendo, Bogotá y sus escuelas llueven esta despedida, pero hoy hace más frío que ayer, la desesperanza quiere conquistarnos.
Esa tarde, antes del encuentro, el cielo nuevamente inundó el paisaje como en mis visiones: agua… incertidumbre en medio de lugares extraños… curiosidad por el devenir y un incontrolable deseo de comprender la escena. La lluvia torrencial y la espera nos acompañan. La escalera que lleva al cielo es un río urbano que corre con fuerza entre las escalas pavimentadas de una montaña poblada de marginalidad, de pobreza, de desigualdad.
Arriba está el cielo, y en ella la esperanza. El Colegio Naciones Unidas de Ciudad Bolívar se aferra a la tierra para no rodarse por la ladera de la montaña. Es aquí donde uno se pregunta por el verdadero significado de la escuela, pues en estos lugares pareciera no ser un lugar evangelizador de conocimientos sino el espacio donde se siembra un futuro más prometedor que aplaque la miseria a la que acostumbramos a los ojos, al cuerpo. Reivindico aquí lo prometedor como el afecto y la esperanza, pues en la espera vemos que se siembran plantas medicinales en dos pequeñas huertas que surcan los niños de preescolar y primaria. Se siembran buenos consejos en las paredes y se promueve la danza.
Esta es una visita oficial que le hacemos al rector del Colegio para contagiarlo de un proyecto que pretende aportar una comprensión práctica del lenguaje informático involucrando a padres, madres, estudiantes y docentes del Colegio. Fabiola y yo esperamos encontrar al Rector en su colegio, luego de infructuosos intentos por contactarlo con anterioridad para una cita. 19 de Abril de 2007… la espera.
Una hora y media después el portero nos dice con seguridad que el Rector no ha llegado. Vestidas de desesperanza y un poco de molestia damos siete pasos más y nos informa la Secretaria que nuestra espera ha terminado, el Rector ha llegado y nos espera arriba, en su oficina. Dejamos las sombrillas mojadas cerca a la puerta y con un apretón de manos iniciamos nuestra charla.
El proyecto fue recibido con mucha alegría por él, entre penas y vergüenzas habituales para nosotras en estas lides, escuchamos sobre lo obsoleto de la infraestructura de computadores en su única sala de informática: “tenemos 13 computadores y solo sirven 3”, escuchamos esto e inmediatamente las miradas de Fabiola y yo se clavan en el piso mientras buscamos palabras para salvar el momento. Con los dedos comenzamos a hacer cálculos sobre cuántos computadores buenos tendrá el Colegio una vez llegue la dotación del proyecto: …tenemos 3, más 9 del proyecto…estaríamos hablando de 12…y mientras eufóricos lo calculamos ingresa un profesor informando que acaban de llegar unas personas de la Secretaría a traer unos computadores que van a instalar. Miradas de sorpresa se cruzan entre nosotros por la coincidencia y él Rector le da el ingreso a la escena a estos nuevos personajes. Ellos son mensajeros que preguntan por el lugar dónde van a instalar 5 nuevos computadores que envía la SED al Colegio. En este momento aparecen nuevamente los dedos para calcular cuántos equipos tendremos cuando lleguen, llevábamos 12, ahora 5…. ¡son 17! podemos comenzar con éxito el proceso de formación que convoca a los padres, estudiantes los sábados y a los maestros en contra-jornada. Así salimos de aquí, con una gran euforia contagiosa por la coincidencia y la felicidad del rector porque fue su Colegio elegido para ejecutar el proyecto. Todos con una sonrisa amplia apretamos nuestras manos hasta un próximo encuentro.
Empacamos nuestras felicidades en la maleta y salimos del lugar. Ya había escampado y en el portón esperaban varios niños emocionados el ingreso a su clase de danza. Un hasta luego al celador y continuamos nuestro camino.
Al día siguiente, al regreso a la oficina, nos enteramos que dos horas después de nuestra feliz salida del Colegio, José Jaime Rojas, el Rector, había sido asesinado por un estudiante de 16 años del Colegio porque lo regaño luego de sorprenderlo robando algún dinero en Rectoría. Dice la prensa que al Rector lo llamaban “el papá de todos” y era un activista del diálogo, la convivencia y la honestidad.
Hoy sigue lloviendo, Bogotá y sus escuelas llueven esta despedida, pero hoy hace más frío que ayer, la desesperanza quiere conquistarnos.
3 comentarios:
Helka que palabras tan sentidas. En estos momentos se siente el corazón arrugado, lleno de tristeza, ante la desesperanza de un mundo en el cual se trata de formar ciudadanos, pero vemos que la escuela no es la única que forma, es el entorno, las amistades, la familia, los medios, en fin, hay múltiples guías que siguen los futuros hombres de nuestra sociedad. Pero hay que continuar, vivir cada día lo mejor que podamos, dando lo mejor de cada uno, aunque sigamos viendo caer las hojas de nuestra hermosa vida. A todos mis amigos, conocidos, familiares, compañeros de trabajo, les doy las gracias por brindarme un espacio en sus vidas. :(
Hola Helka... caramba.. acabo de leer esta bella y sentida nota... me hizo sentir con ustedes hablando con el rector, contando los computadores que se iban sumando casi mágicamente; me sentí en medio de un aguacero que mezclaba frío, pies empapados, dificultades, pero también danza de niños, confianza de rector y esperanza de una Bogotá Sin Indiferencia que siembra, así llueva.
Esta nota me hace reiterar mi abrazo a José Jaime, al colega que se acaba de repartir generoso para que sigamos creyendo en la vida y en el sueño, así llueva.
Un saludo a la comunidad educativa del colegio José Jaime Rojas, sabemos que harán honor a ese nombre y a ese hombre, así llueva.
A tí Helka, felicitaciones por la nota, por los lenguajes que aprendemos desde RedP, y por supuesto por la sensibilidad que es la que nos mantiene vivos, así llueva.
Frincón
Helka Tu comentario hace que uno tenga sentimientos encontrados, primero es increible que muchas personas no saben la labor tan valiosa que ustedes cumplen, ademàs ni se imaginan todas las necesidades que udtedes ven dia a dia en su diario vivir. segundo saber que hay personas muy especiales, muy valiosas que tienen compromiso no sòlo con sus estudiantes, sino con toda una comunidad tomàndola como si fuese su propia familia........-me refiero a este gran hombre a JOSE JAIME ROJAS- Y lo peor, lo que màs duele y hace que se sienta un dolor en el alma, es saber como acabò....en manos de una persona o mejor de un ser que nunca tuvo y creo que no tendrà RESPETO.
Personalmente creo que la mayor falla que hay en nuestro pais es la falta de RESPETO,UN VALOR QUE LOS PADRES MODERNOS NI CONOCEN, un valor que es el centro de todas las cosas buenas que pueda tener un ser humano. Si existiera respeto, si se enseñara desde pequeños en la escuela hasta grado 11o. nuestro pais serìa diferente, los jòvenes crecerìan con compromiso, con amor propio y hacia los demàs, con identidad de verdaderas personas de bien... y no crecerian como ese niño que tuvo tiempo para planear algo tan horrible, algo que solo en una mente enferma, en una mente vacia puede existir. Pero lo peor es que no sòlo existe un niño asi ...no... existen muchos... y ademàs de aportar equipos cosa que es muy positiva ya que estos niños pueden conocer y aprender la tegnologìa que tienen otros niños mas afortunados, creo que debia existir un càtedra donde formen a nuestros jòvenes del mañana con RESPETO, identidad,pertenencia, igualdad...estoy segura que este valor cambiarìa mucho la esencia y la imagen de nuestra bella Colombia.
A ti, a Fabi y a todo el equipo de trabajo que cada dìa aportan un granito de arena a este Paìs... los felicito y que sigan siendo Angeles que Dios ha puesto en el camino de toda esta juventud .
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